Tener una gata como mascota es ideal, pero también tiene sus consecuencias, sobre todo en los periodos del celo, si no se ha esterilizado. Son días duros en los que tanto los gatos como las gatas tienen un comportamiento extraño y pueden llegar a ser bastante tediosos.

Por ello hay que entender adecuadamente en qué consiste este periodo y cuáles son sus consecuencias para poder cuidar de forma correcta a nuestra mascota.

¿Qué es el celo?

El celo es parte del ciclo sexual de  la gata, es decir, es el periodo en el que la gata esta receptiva sexualmente y ovula.  Por lo tanto, es la época del año en la que la hembra busca al macho para aparearse.

Las gastas son de ovulación poliéstricas, por lo que a diferencia de las perras, que tienen un celo al año, éstas suelen tener varios celos anualmente.

¿Cuándo aparece el celo en nuestra gata?

En este tipo de animales no podemos señalar un patrón que seguir a la hora de establecer cuando aparece el celo de las gatas, ya que dependen de muchos factores, como por ejemplo, la época del año, la alimentación o la presencia de machos, entre otros.

Uno de los elementos que más afecta y que está relacionado directamente con la aparición del celo es la época del año y la luz solar. Las gatas, dependiendo de la época del año, desarrollan el celo o no, apareciendo normalmente debido al instinto animal en las épocas del año donde hay más luz y hace más calor.

En este sentido, debemos diferenciar dos tipos de gatas: aquellas que están en libertad o semilibertad, que son las que están continuamente en la calle dándoles luz solar y las que normalmente tienen los celos en las épocas de más calor, de primavera a octubre; y las gatas que se encuentran encerradas en casa, que en este caso, al tener calefacción y más comodidades no tienen el celo tan marcado estacionalmente y pueden entrar en esta fase en invierno también.

En cuanto al primer celo, tenemos que destacar que suelen darse entre los 6 y 9 meses de edad, pero dependiendo de algunos factores puede darse antes entre los 4 y 5 meses. Entre los factores a destacar tenemos la raza, que la gata debe tener un peso mínimo, la presencia de un macho y sobre todo la luz solar.

Fases del celo

El periodo del celo se divide en diferentes fases:

-Proestro: Es el inicio del ciclo de ovulación y en él todavía no se deducen comportamientos extraños. Suele durar entre 1 o 2 días.

– Estro: En esta fase es donde empiezan a aparecer los comportamientos típicos de las gatas en celo, además de una mayor receptividad. Dura entre 4 y 14 días, aunque la medía suele ser una semana.

-Interestro: Las gatas son de ovulación inducida, es decir, que ovulan solo cuando hay coito. En esta fase, si no ha habido ovulación, se produce un espacio entre este celo y el siguiente que oscila entre 3 días y 2 semanas.

– Diestro: Esta fase es posterior a la ovulación y conlleva a una inactividad sexual que dura aproximadamente de 3 a 16 días, si no ha habido gestación. En el caso de que si haya habido fecundación y esté gestante, esta fase durará 2 meses.

-Anestro: A esta fase se le denomina también reposo sexual, que suele durar aproximadamente entre 45 y 90 días y suele coincidir con los meses de octubre a diciembre.

¿Cuántos periodos de celo puede tener?

En cuanto a cuantos celos suelen tener, tenemos que determinar que dependiendo de las razas pueden tener más o menos celos. Por ejemplo, las razas de pelo corto como los siameses pueden llegar a tener 4 celos al año, en cambio las demás razas suelen tener sólo dos celos.

Si se quiere criar se deberá hacerlo a partir del año y medio, que será cuando el animal este desarrollado y preparado completamente.

¿Qué comportamiento tienen las gatas durante el celo?

Como ya adelantábamos, el comportamiento de las gatas suele dar un gran cambio durante el periodo del celo. A continuación, os comentamos cuáles suelen ser los cambios más habituales:

  • Suelen estar más mimosas y cariñosas que de costumbre, independientemente de si la gata suele ser arisca, pues en este periodo se va a convertir en la gata más mimosa del universo. Además, es muy probable que se froten continuamente y pueden llevar el pose de monta, que consiste en llevar la cabeza baja y cola ladeada.
  • Uno de los comportamientos que más afecta a los humanos que viven con gatas en celo es su constante y alto maullido, que utilizan para llamar a los machos.
  • También suelen tumbarse panza arriba, revolcarse y girar en el suelo o en alguna alfombra que se tenga por casa.
  • Los órganos sexuales están más inflamados.
  • En algunos casos, pueden llegar a perder el apetito y orinarse por casa para marcar la zona, además de desprender la orina un olor fuerte parecido al del amoniaco.

¿Cómo afecta a los machos?

Los machos no tienen el celo, pero sí que son víctimas de él durante todas las épocas del año, ya que en principio puede que siempre haya alguna gata en celo cerca de donde se encuentre.

El celo afecta a los gatos también en el comportamiento de la siguiente manera:

  • Como oyen a las gatas maullar y llamarles, si tienen la ocasión no van a dudar en escaparse de donde estén para ir a buscarlas.
  • También suelen marcar el territorio con orina tipo “spray”, además de volverse violentos con los otros machos que se encuentren en su camino.
  • Otro comportamiento que manifiestan es que empiezan a maullar constantemente, a lamerse los genitales, restregarse con objetos y/o personas, moverse de un lugar a otro sin parar e incluso en casos extremos temblar de excitación.

Cuidados durante este periodo

Ya hemos visto que el celo es un periodo en el que tenemos que prestarle mucha atención y  darle más cariño a nuestra gata, ya que en ese momento están más mimosas y sensibles. Por no decir que debemos tener en cuenta que suelen ser muy escapistas, por lo que tenemos que mantener las ventanas y puertas cerradas para que no se fuguen.

Otro aspecto importante es que debemos jugar con ellas más de lo habitual y aportarles toda nuestra atención para que se queden más tranquilas.

Por último, tenemos que ser conscientes de que si no vamos a querer criar o no queremos pasar por todo esto debemos esterilizar al animal, no solo por no pasar los continuos celos sino porque hacerlo previene de muchas enfermedades al animal. No obstante, si le queremos castrar no se podrá hasta el primer celo.

*Advertencia. El artículo de Rexpetfood.com muestra opiniones y recomendaciones del equipo profesional de Agroveco, no son diagnósticos. Para cada caso o problema particular, os recomendamos que contactéis con un profesional que haga el diagnóstico “in situ”.

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